Alimentación de los camaleones
La alimentación es una de las singularidades del camaleón. Si
estamos acostumbrados a tener mamíferos como animales de compañía como perros y gatos, notaremos un cambio radical en lo que a hábitos alimenticios se refiere.
No hay que preocuparse si vemos que el camaleón no come regularme, es perfectamente normal. Los insectos son la base de su dieta y los podrás adquirir en tiendas de animales donde son criados y están controlados, o bien, criarlos tú mismo.
Si quieres velar por la salud de tu mascota, no
le des insectos recogidos en el exterior: no sabes si son venenosos, si han sido tratados con químicos antiplagas, etc. Estos manjares tendrán que permanecer dentro de un recipiente en el terrario para que el camaleón pueda cogerlos. La dieta básica del camaleón está compuesta por grillos y langostas.
No obstante, puedes darle de vez en cuando otros alimentos
ricos en grasa como gusanos zhopoba o tenebrios, pero
controlando su ingesta. Los gusanos de seda también son aptos y recomendables porque son pura verdura. Las mantis deben ser desprovistas de sus pinzas antes de dárselas al camaleón y los
pinkis (ratones recién nacidos) están indicados para camaleones grandes capaces de digerirlos sin problemas. Frutas como la manzana y la pera son una buena fuente de vitaminas y suponen una excelente combinación con su alimentación habitual.
Señalar que los camaleones necesitan un aporte adicional de vitaminas y de un mineral fundamental para sus huesos: el calcio.
En las tiendas encontrarás ambos productos en polvo y lo único que tendrás que hacer es espolvorearlo en su comida habitual. El calcio se administrará tres días a la semana y las vitaminas, cada dos semanas. Por último, le daremos de beber agua, pero no en un recipiente, sino por un sistema de goteo: con la ayuda de un pulverizador un par de veces al día por encima del terrario, será necesario.