La serpiente es un animal bastante peligroso. Aunque su forma de engullir los alimentos, tan lenta, parezca inofensiva con un solo mordisco nos puede aniquilar. No todas son como las boas que no tienen colmillos o como las serpientes maíz, de carácter más tranquilo. Esto hace muy difícil alimentarlas.

Los venenos se distinguen según como se componga. Las toxinas de su veneno son letales. Depende de la zona de la mordedura, el veneno tardará más o menos en extenderse. Los hay citotóxicos y neurotóxicos.

Los citotóxicos producen la muerte súbita al poco de recibir la mordedura. Son los más peligrosos. Los neurotóxicos dan hormigueos hasta que se duerme la zona. A veces dan sueño o suben la tensión arterial. El fin es la parada respiratoria.

Hay varios cosas que hacer: identificar a la víctima para saber cuál es su veneno y aplicar un antídoto, prevenir y sobre todo, actuar de inmediato tras un ataque.