Cuando adquirimos un loro debemos calcular previamente unas cuestiones como su salud y alimentación. Y también como será la jaula. Debe ser lo suficientemente espaciosa como para que el animal pueda extender sus alas y no sentirse ahogado.

Ante todo debe ser segura, sin adornos que sólo sirvan para que el animal se haga heridas enganchándose o cosas así. Cuanto más simple es la jaula, mejor. Además, no debe conllevar metales pesados o tóxicos.

Los comederos deben ser de acero inoxidable. Así su alimentación no tendrá riesgos. Debe tener ruedas para el transporte y alerón que recojan la suciedad. La bandeja del fondo y rejilla se debe poder desmontar para agilizar su higiene. Con estos consejos todo irá bien.